Un viernes menos (VIII)
Entra el sol por la ventana
al final de la semana.
Todo huele a primavera
cuando se apaga la cera
que se encenderá mañana.
Sobre la candelería
que, anoche, entera lucía,
varios pétalos de flores
atestiguan los amores
que a tu paso se ofrecían.
Y mañana, un año menos,
cuando afloren los estrenos
que tu salida predice
querré que se ralentice
el tiempo que nunca ordeno.
La fecha que va en la agenda
no consigue que comprenda
los azares del destino,
magnitud de un desatino
que ha cambiado las ofrendas.

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