Cuidádmelo...
En uno de los relevos de anoche, otro de esos en los que no sabes si merece más la pena ser sus pies o verlo venir de frente sobre los pies de tus hermanos, una amiga, con una de esas miradas y sonrisas que iluminan las noches más oscuras, se despidió de mí, justo cuando iba a entrar de nuevo al paso, con una orden, un deseo, una plegaria, que resume en sí misma lo que siente una persona que quiere algo, pero no puede protegerlo por sí sola. Con esa orden me metí en las galeras del Señor, y pensé en lo que habíamos estado haciendo toda la noche, la historia que habíamos ido contando, y medité, mientras el Señor flotaba sobre nuestras cervices, en la grandiosidad de ese pequeño imperativo. Cuidádmelo… Según la R.A.E, cuidar es atender, asistir, guardar o conservar a alguien o algo. Implica poner atención, diligencia y esmero para evitar riesgos o asegurar que algo esté en buen estado . Desde este punto de vista, ¿no es eso lo que hicimos, precisamente, desde el mismo instant...




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