letanía de Albayzín bajo
Tras tu manto burdeos, como la sangre de tu hijo de la Amargura, huyen los lamentos y escapan las congojas del devenir diario de la vida; por la calle san Juan de los Reyes, te llevas todo el mal de esta ciudad que espera ansiosa la llegada del Martes Santo, que en tu barrio se hace tradición, pues sabe de años de hermandad en forma de decanato; Tú paseas en tu palio como no lo hace ninguna, te asomas al balconcito de la candelería, para dejar ver tus mejillas sonrosadas, coloretes que no acierto a adivinar si son pintados o reales, dejando entrever tu graciosa miradilla,...y sin embargo eres Madre, y como tal te alaba Granada, que no quiere que el Señor de la Amagura carge sólo con la cruz, y pone a su disposición toda una suerte de experimentados costaleros, para que se sienta arropado en su Dolor, y para Tí, Reyes, soberanía de nombre, no cabe más primor en la mecida, ni más fortaleza en tu soporte, para Tí, Señora, se destapa el frasquito de las esencias, porque en donde Tú estás, ningún sitio es malo para verte, para Tí, nunca han existido, ni podrán existir jamás, las "levantás" malas, ya que Tú, desde tu Albayzín bajo, lo que haces cada Martes Santo, es dar lecciones de Humildad para que tus hijos se sientan orgullosos de poder llamarse costaleros.


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