Otra talla gubiada por Francisco Salzillo y Alcaraz, ésta fechada en 1756, y realizada para el Monasterio de Santa Ana, en la citada localidad de Jumilla. El Cristo se representa solo, sujeto a una columna baja, como es habitual desde los inicios del Barroco. La cabeza motivada por la postura permite,a su vez, la contemplación desde abajo. Su rostro sereno se contrapone con el barroquismo del resto del cuerpo, como puede apreciarse en las piernas abiertas para mantener el equilibrio, los brazos forzados para sujetarse a la columna, y la espalda inclinada por los golpes, que se convierte en pura llaga.
La anatomía está bien estudiada, con los músculos en tensión por los golpes recibidos y la movilidad cambiada del cuerpo, representada en la inestable postura.
Es ésta una de las más bellas tallas que realizara el autor en esta iconografía, por lo que la he escogido, junto con la ya mencionada del Huerto de los Olivos, para mostrarla aquí, con la certeza de que será del agrado del exigente público cofrade que se asoma a esta ventana.



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