El pregón que no escribiera...27
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uántas veces, oh Dios, por las hechuras
menos transcurridas de mi alma,
has venido a decirme que me quieres.
Cuántas veces, Señor, habré rehusado
la oferta que declinas, aun sabiendo
que no por ello dejarás de protegerme.
Hay sendas que he vetado, y Tú las abres,
como abierto está lo hondo de tu llaga,
como abiertos están tus pies y manos
horadados por los clavos que introduzco
y, más abierto, Señor, está el costado,
hendido por el empuje de mi lanza.
Caridad es lo que,
¿sólo?, me requieres,
hacia hermanos, que son, desconocidos,
y sólo empeño intenciones moribundas
que sólo viven, Señor, de vanagloria
mas Tú sigues apelando a mi conciencia.
Ves, en mí, lo que yo mismo ni vislumbro,
reincides en el intento de entenderme,
concilias mi oración a tu destino;
en la Cruz decides hospedarte
y, en la Cruz, nos dejas redimidos.
Sólo acierto, Señor, a prometerte
intenciones tan vanas como yo
y,Tú, atiendes, en la Cruz, mi perorata.
Hoy, al menos, cumpliré con ir a verte,
el fin de tu Lanzada es redención
que me entregas a cambio de mis nadas.
Fuente Fotografía: La Locura Cofrade



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