Mi familia...
Desde que era pequeño, en mi casa, me enseñaron que una familia era un número de hijos, que eran hermanos entre sí, conviviendo bajo la protección de los padres en la casa familiar. Hoy día, por evolución contante de los tiempos, sabemos que hay muchos tipos de familia, pudiendo encontrar algunas en los que falte algún progenitor, en lo que se ha venido a denominar familias monoparentales, y que otras más que no responden al antiguo concepto de la misma, pero que no por ello dejan de ser familias.
Mi familia está constituida por
un Padre, que cuida de nosotros siempre y en todo lugar, velando para que la
vida no nos altere demasiado, sin reñirnos mucho por nuestro comportamiento,
aunque a veces nos pida cosas que no entendemos para que nos enfrentemos a
ellas, decidamos por nosotros mismos, y poner a prueba nuestra fortaleza, debiendo entender todo eso, siempre, como fruto del amor que nos
profesa. Nosotros, como hermanos, respondemos a este cariño de igual manera,
queriéndonos, además, entre nosotros porque Él nos lo pide, ayudándonos, y
cuidando unos de otros para que todo vaya como Él nos lo manda.
Además de un Padre, tenemos una
Madre que nos cuida, vela nuestros sueños, y guía nuestros días, nos escucha y
nos espera, y es, además, como todas las madres para sus hijos, la más guapa
entre todas ellas. Nuestra Madre es única, especial, bondadosa y comprensiva,
nos mima y nos defiende, y siempre podemos encontrar en Ella el consuelo que
necesitemos, pudiendo contarle cualquier cosa y obteniendo el consejo ante
cualquier situación de la vida.
Nuestro Padre y Nuestra Madre,
son los pilares de mi familia, y quiero pensar que están orgullosos de lo que
hacemos por Ellos, aunque a veces no nos portemos como debemos, y les gusta ver
cómo hacemos lo imposible por reunirnos en casa, y verlos, en cualquier momento,
o vamos a visitarlos por separado, haciéndolos partícipes no sólo de nuestras
derrotas y nuestras dudas, sino también de nuestros aciertos, y nos esperan en
los días grandes de celebración, en su festividad, para que compartamos con
Ellos esos momentos importantes.
Ni que decir tiene que quiero a
mis hermanos con locura, porque compartimos muchas cosas. En primer lugar, el
cariño y respeto a Nuestros Padres, pero también porque siempre están ahí, no
sólo en los buenos momentos, de felicidad y chascarrillos, sino en los momentos
duros, ésos en los que necesitas un hombro en el que apoyarte, encontrando
siempre en ellos respuesta a mis preguntas, y me gusta saber que yo soy, para
ellos, exactamente lo mismo. Todo esto que siento por mis hermanos, lo que sentimos
unos por los otros, nos lleva a formar un buen equipo, y que somos una familia
bien avenida se nota, por eso mismo y como consecuencia, cuando salimos a la calle con Nuestros Padres.
Con todo esto que os estoy diciendo, creo que ya sabéis de lo que estoy hablando pero, para los que no los conozcáis, os presento a mi familia…
Fuente fotografía: Cuadrilla Expiración



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